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De las armas al tutú
La bailarina transexual Jing Xing presenta en Madrid su espectáculo 'Shanghai Beauty'
De las armas al tutú
Jing Xing, durante la presentación de su espectáculo en Madrid. / EFE
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La bailarina y coreógrafa Jing Xing se ha convertido en una de las artistas más importantes de China, tanto por su talento para emocionar con el movimiento en el escenario como por su peculiar vida. Fue coronel del ejército chino y hace dos años cambió de sexo y se convirtió en mujer.

«Para mí es un placer que los jóvenes vean en mí un símbolo de la libertad o de la individualidad o que haya quien me considere una diva. Yo solo he vivido mi vida, todo lo demás forma parte de las necesidades de un grupo, del intercambio entre un artista y una sociedad», comenta esta bailarina y coreógrafa que los días 28, 29 y 30 de julio llevará el espectáculo 'Shangai Beauty' al Matadero Madrid, dentro de Los Veranos de la Villa.

Ella y 14 bailarines de su compañía de danza, Jin Xing Dance, participan en este espectáculo que reflexiona sobre las diferencias que hay entre China y Occidente sobre el concepto de belleza y que fue estrenado en el 2005 para inaugurar en Berlín un festival organizado por La Casa de Las Culturas del Mundo, precisamente bajo el título 'Acerca de la belleza'.

Jin Xing y los coreógrafos de la compañía Rubato de Berlín Jutta Hell y Dieter Baumann crearon este espectáculo en un proceso que, según cuenta la bailarina, simbolizó «la comunicación entre Oriente y Occidente» y que fusiona ambas cultura, así como lo tradicional y lo contemporáneo, tanto en el movimiento, como en la música o en el vestuario. «Ahora que se habla tanto de fusión, podríamos decir que yo preparé los vegetales y los ingredientes de la mejor calidad, y Jutta y Dieter, a quienes conozco desde hace once años, pusieron la receta para preparar un plato delicioso», un plato que a los chinos «les ha dejado perplejos» y que los europeos han aclamado porque «la gente en realidad no sabe nada de mi país». Además, ella cree firmemente en el poder de la danza para «conmover». «En eso es similar al flamenco», apunta.

Jin Xing se inició en el baile muy joven, en una academia del propio ejército. «China adoptó ese sistema de Rusia, incluso ahora, los mejores artistas salen de las academias militares, porque allí está la mejor educación. Claro que es también una herramienta de propaganda. Yo recibí allí una excelente educación y aprendí disciplina, un elemento necesario para la danza», cuenta esta bailarina que a los 18 años, como hombre, recibió el premio al mejor bailarín de ballet clásico del país.

«Después tuve que irme a Occidente (Nueva York) para descubrir cómo desarrollar mi creatividad», cuenta para después explicar que ahora que reside en Shanghai mantiene una relación curiosa con su país y con su Gobierno: «Por un lado, se sienten orgullosos de que sea una de las artistas más importantes de China, pero por otro se ven en la obligación de afrontar mi cambio de sexo»

Cuenta que lo más difícil de pasar de un cuerpo de hombre a uno de mujer no estuvo dentro de ella: «Yo estaba preparada, lo más difícil fue salir del hospital y superar el reto de enfrentarte a la sociedad día a día, pero el tiempo pone las cosas en su sitio»

Viste deliberadamente un atuendo chino porque es consciente de que, como dice el director de Los Veranos de la Villa, Manuel Gutiérrez, «representa el despertar de China a diferentes formas de entender».

«En China -explica ella- la economía crece, es muy atractiva a nivel internacional. Pero el Gobierno chino cometería un error muy grave si al mismo tiempo que construye carreteras o edificios no se ocupa de hacer crecer la mentalidad y la cultura de la sociedad».

En una profesión como la suya, tan ligada a la juventud del cuerpo, a ella la edad no parece importarle: «Si eres un buen artista, siempre, a cada edad, puedes aportar algo diferente»



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