La Guardia Civil inició ayer la segunda jornada de búsqueda de los dos jóvenes desaparecidos el lunes en las aguas del pantano de Ruesga cuando paseaban en un patín de pedales con la renovada esperanza que le proporcionaba una nueva pista, facilitada por un testigo que vio a Alberto y Sonia pedir socorro antes de hundirse. Pero el día terminó tal y como empezó, con el esfuerzo en vano de los agentes del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas -que aumentaron de dos a tres la cifra de inmersiones, con algún agente repitiendo acción- y la desesperación de las familias de los dos jóvenes, que veían caer la noche una vez más sin tener consigo los cuerpos de sus seres queridos.