La economía marcha bien, las empresas ganan más y aumenta la recaudación fiscal. El resultado de esta ecuación casi perfecta -la ensombrecen la inflación y el déficit del sector exterior-, que se mantiene casi sin sobresaltos durante los últimos años, fue que el Estado logró un superávit de 2.558 millones de euros en términos de contabilidad nacional durante el primer semestre. Esto significa que la ejecución presupuestaria generó un excedente equivalente al 0,27% del Producto Interior Bruto (PIB), dato que contrasta con el saldo negativo de 1.194 millones registrado en el mismo período del 2005.