La turbiedad de las aguas se está convirtiendo en un laberinto cruel y tortuoso para la búsqueda de los dos jóvenes desaparecidos el pasado lunes en el pantano de Ruesga, en Cervera de Pisuerga, cuando daban un paseo en un patín de pedales. Dos veces se sumergieron ayer los miembros del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS) llegados desde Valladolid en la zona que un testigo señaló como el lugar en el que vio pedir auxilio a los jóvenes antes de desaparecer bajo las aguas, y dos veces los intentos fueron vanos.