La secretaria de Estado de EE. UU., Condoleezza Rice, visitó ayer por sorpresa el Líbano antes de viajar a Israel, el mismo día en que la ONU hizo una petición urgente de 150 millones de dólares (118 millones de euros) para paliar las necesidades humanitarias más urgentes en suelo libanés. Tras la presencia de Rice en Beirut, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que mantiene sus reticencias a impulsar un alto el fuego entre Israel y la milicia libanesa Hezbolá, ordenó el envío de ayuda humanitaria al Líbano por barco y helicóptero. La visita de Rice no interrumpió los combates en la frontera del sur del Líbano, que fueron muy intensos en los alrededores de Marun al Ras, el enclave fronterizo ocupado por Israel hace dos días.
Rice se entrevistó con el primer ministro, el pro occidental Fuad Siniora; el presidente del parlamento, Nabih Berri, y los principales políticos antisirios -el llamado 'grupo del 14 de marzo'-, pero evitó al presidente Emile Lahud, considerado el principal aliado de Siria en el Líbano. La secretaria de Estado, que no dio ninguna conferencia de prensa, se limitó a declarar que estaba «profundamente preocupada» por la suerte de los civiles libaneses y que deseaba de forma «urgente» un alto el fuego. Según la televisión libanesa 'LBC', la visita de Rice no logró ningún resultado porque exigió a las autoridades libanesas dos condiciones para ese alto el fuego «viable»: que Hezbolá entregue a los dos soldados israelíes capturados desde el 12 de julio y que retire a sus milicianos hasta una distancia desde la que no supongan peligro para Israel. Las autoridades libanesas, según estas fuentes, dijeron no poder cumplir estas condiciones, sea por falta de voluntad o por capacidad de doblegar a Hezbolá.
Tras su estancia sorpresa en Beirut, Rice se trasladó a Jerusalén donde anoche se entrevistó con la ministra de Asuntos Exteriores israelí, Tzipi Livni, y hoy lo hará con el primer ministro, Ehud Olmert. La secretaria de Estado llega a Jerusalén en un momento en el que las gestiones diplomáticas para alcanzar un alto al fuego se han intensificado. Rice tiene previsto reunirse con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina en la ciudad cisjordana de Ramala.
Diplomacia
Por su parte, el Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea (UE), Javier Solana, señaló que varios países europeos están dispuestos a contribuir a una fuerza de paz para el Líbano, tras una reunión con el diputado libanés Saad Hariri, con quien analizó la situación en la región. Solana resaltó la importancia que para lograrlo tendrá la conferencia internacional del próximo miércoles en Roma, en la que destacó tres asuntos básicos: el acuerdo político, la cuestión humanitaria y los elementos relativos a la seguridad. La conferencia del llamado 'Grupo del Líbano' -integrado por Francia, Reino Unido, Italia, Unión Europea, Estados Unidos, Egipto y Banco Mundial- fue convocada el pasado viernes por la secretaria norteamericana de Estado para avanzar en la búsqueda de una solución que frene el conflicto.
Mientras que el primer ministro británico, Tony Blair, tras reunirse en Londres con el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, anunció que el Reino Unido prepara «urgentemente» un plan para favorecer el alto el fuego entre Israel y la milicia libanesa chií Hezbolá.
En el plano humanitario, la ONU hizo un llamamiento urgente a la comunidad internacional para que done 150 millones de dólares (118 millones de euros) que ayuden a los libaneses afectados por la crisis en los próximos tres meses. Por su parte, la Unión Europea aportará 10 millones de euros (12,6 millones de dólares).
Corredores humanitarios
Según dijo en Beirut Jan Egeland, subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, es urgente además que Israel garantice tres «corredores humanitarios» por mar hacia los puertos de Beirut, Trípoli y Sidón, además de pasos seguros por tierra para poder encaminar la ayuda. Egeland afirmó que los combates entre Israel y Hezbolá han causado ya la huida de 700.000 personas, a los que hay que sumar otras 100.000 personas que por sus condiciones físicas no pudieron abandonar sus hogares.