Buena parte de la consistencia de la Unión Europea como realidad política y social se dilucida en sus fronteras. Sin una estrategia común que salvaguarde sus límites y una voluntad única sobre inmigración, basada en principios de seguridad, pero también de humanidad y justicia, el proyecto se diluye. El caso del 'Francisco y Catalina' desnudó a una Unión incapaz de dar respuesta a oleadas de desesperados que intentan llegar a sus costas en un esfuerzo muchas veces letal (seis muertos en una semana). La inmigración es un desafío al vigor de la UE y debe ser una prioridad.