Las ciudades de Oviedo y Valencia de Don Juan, en León, celebraron este fin de semana un acto de hermanamiento formal para fomentar las relaciones entre las gentes y las tradiciones de asturianos y coyantinos. Unos lazos que unen estas localidades desde hace más de cincuenta años, cuando los primeros ovetenses comenzaron a trasladarse hacia el sur buscando un clima más seco y huyendo de la lluvia, un clima que aconsejaban los médicos para «ir a León a secarse».
El alcalde de Valencia de Don Juan, Juan Martínez Majo, y el primer teniente alcalde de Oviedo, Alfonso Román, fueron los encargados de rubricar el hermanamiento. Martínez Majo explicó como el vínculo de unión procede desde hace cientos de años, dado que Valencia de Don Juan fue llamada Coyantes hasta el siglo XIII. «Desde los años 70 son miles los asturianos que pasan el verano en Valencia, donde se triplica su población y un 80% son asturianos». También apuntó que «se ha consolidado el turismo asturiano», destacando así el incremento de población en la época estival, que puede llegar a superar la cifra de 8.000 astures en Valencia.
Relación formal
Este primer hermanamiento de la ciudad leonesa permite a Valencia «sellar desde lo formal lo que existía de hecho y culminar esta relación», para lo que según Juan Martínez las Concejalías comenzarán a trabajar distintos aspectos para sacar adelante diferentes proyectos, intención avalada por el primer teniente alcalde de la ciudad de Oviedo.
Alfonso Román señaló lo complicado de aumentar los intercambios, dado que ya existen y funcionan, «porque nos conocemos muy bien». Además destacó la singularidad del hermanamiento con Valencia de Don Juan, ya que Oviedo se encuentra hermanada con otras ciudades, como Buenos Aires, Tampa, Vera Cruz o Santa Clara, en Sudamérica, con las que se plantea la intención de conocerse mejor, algo que no sucede en esta situación porque «existe un hermanamiento real desde hace más de cincuenta años».
Las autoridades ovetenses destacaron el fenómeno de emigración que se produce desde Asturias hasta Valencia de Don Juan una vez que llega la edad de jubilación, lo que conlleva el cambio de su residencia habitual a lo que venía siendo su segunda residencia, algo «comprensible por el buen tiempo, el paisaje, la gastronomía y, sobre todo, el cariño con el que se recibe a los asturianos en esta tierra» precisó Alfonso Román.