El caso de los 'sin papeles' rescatados en alta mar por un pesquero español frente a las costas de Malta ha concluido aceptablemente: España acogerá a 19 de los 51 inmigrantes, en tanto los demás se han repartido entre otros países europeos y el ACNUR. Al propio tiempo, el último Consejo de Ministros tuvo el acierto de reconocer material y moralmente el gesto de la tripulación del pesquero, que recibió la Cruz del Mérito Civil y a la que se hará llegar una indemnización por el lucro cesante de unos trabajadores que tuvieron que interrumpir su faena durante varios días. Quien peor parada ha salido de esta aventura ha sido la Unión Europea, que ha demostrado su gran fragilidad, la descoordinación que existe en su seno y lo lejos que estamos de una política común, a pesar de las declaraciones en sentido contrario.