No hubo tomate, ni 'tomatina televisiva' en Morales de Campos, aunque en esta pequeña localidad de 250 habitantes, situada a unos quince kilómetros de Medina de Rioseco, pocas veces el pregón de sus fiestas patronales había despertado tanta expectación. Allí estaba Aida Nízar, de profesión ex 'Gran Hermano'. Uno de esos personajes absolutamente prescindibles a primera vista, pero que forman parte de la cadena alimenticia y contribuyen, a su manera, al equilibrio de los ecosistemas sociales: parecen existir únicamente para que todo el mundo se pueda meter con ellos y alivien sus propias frustraciones dando cera a un mono.