«Este es el Estatuto de Castilla y León. En el que se ha hecho un esfuerzo por atender las demandas de los ciudadanos, tan avanzado y abierto como otros, pero cargado de sentido común y de riguroso constitucionalismo». Juan Vicente Herrera, presidente de la Junta, presentaba ayer el texto de reforma de la ley que otorga a Castilla y León su razón de ser como autonomía. Una propuesta articulada que redefine la comunidad como «histórica y cultural», que antepone el reino de León al de Castilla, que lleva a gala su papel en la formación de España, que extiende a los inmigrantes los derechos que reconoce a los oriundos, que reclama un papel decisorio y decisivo en la gestión del agua y que reconoce la importancia del diálogo social.