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Lunes, 17 de julio de 2006
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El club empieza el curso sin haber dado salida a los siete jugadores descartados
Los siete jugadores con los que no cuenta el club se presentarán hoy al inicio de la pretemporada a la espera de que Mendilibar decida si les lleva o no a Austria
El club empieza el curso sin haber dado salida a los siete jugadores descartados
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Un mercado parado es el peor enemigo de las plantillas demasiado cargadas de jugadores. Y este verano está tan en punto muerto que al Real Valladolid se le puede convertir la limpieza a fondo del vestuario en un simple lavado de cara. Siete nombres traen de cabeza a la dirección deportiva: Robles, Lledó, Losada, Chema, Marcos, Figueredo y Óscar Sánchez. De ellos, apenas tres tienen algunas ofertas a las que agarrarse, Losada, Lledó y Robles.

Mendilíbar se enfrentará a partir de hoy a una plantilla de 28 jugadores, incluidos los filiales que trabajarán con el primer equipo, y todavía faltan por llegar algunos fichajes más, como los de un mediocentro o un portero, e incluso un delantero. Será el técnico vasco el que, en apenas unas horas, tendrá que decidir qué ocurre con esos siete jugadores con los que el club no cuenta. Todos ellos tienen contrato en vigor, y se presentarán al reconocimiento médico matinal junto al resto. En el club se ha decidido acatar la decisión del nuevo entrenador blanquivioleta.

La primera decisión complicada de Mendilíbar girará en torno a la pretemporada austriaca. Parece claro que Cuerda y Bayón, dos de los filiales citados para los primeros días, no van a viajar a Sankt Veit. El club pretende, sin embargo, cerrar cuanto antes un par de fichajes más que se incorporarían con el tiempo justo de desplazarse a la concentración austriaca.

El problema surge con los siete descartados por la dirección deportiva. Mendilíbar debe decidir si viajan hasta allí o si se quedan en tierra. La prometida renovación a fondo del equipo pasa por desprenderse de los hombres con los que no se cuenta, y mantenerlos en la plantilla una temporada más suena a que la revolución se ha quedado en un simple amago de motín.

Robles tiene una oferta para jugar en la UD Las Palmas, y Lledó tiene algunos clubes interesados detrás, por lo que parece más factible su salida. Losada también interesa a algunos equipos, pero está asentado en Valladolid y parece reacio a marcharse si en el cambio va a perder dinero. Los más veteranos, como Chema o Alberto Marcos, tienen muy complicado encontrar un equipo que les pueda hacer una oferta apetecible, mientras que por Óscar Sánchez no se ha recibido ofertas en el club y a Figueredo se le busca otra cesión después de un año muy irregular en el Boavista.

El objetivo de la pretemporada en Austria es conseguir un mayor compromiso y compenetración entre los componentes de un vestuario que en los últimos años ha fracasado. Se han marchado trece jugadores, pero algunos de los futbolistas que vivieron el descenso y los dos intentos frustrados de ascenso siguen en el club.

Caminero y Suárez han sostenido desde que acabó la temporada que el objetivo era construir una plantilla con veinte fichas profesionales y el resto del filial. Hoy comenzará la pretemporada con 19 fichas profesionales -si se incluye a Borja, que ya pasa a ser jugador del primer equipo-, cuando todavía faltan por llegar varios refuerzos.

El ejemplo de Aguirre

Muchos equipos se encuentran en la misma tesitura que el Real Valladolid. Sobran jugadores, hay que hacer hueco para los próximos fichajes y no hay forma de deshacerse de futbolistas con contrato en vigor y, en muchos casos, fichas demasiado elevadas respecto a su rendimiento deportivo.

El nuevo técnico del Atlético de Madrid, Javier Aguirre, se encontró con que le sobraban cinco hombres: García Calvo, Velasco, Ibagaza, Musampa y Marcelo Sosa. El equipo se marchaba de concentración a Los Ángeles de San Rafael, y el entrenador mexicano les dejó claro desde un principio cuál iba a ser su papel en el equipo: ninguno. Los cinco se quedaron en casa, en la ciudad deportiva de Majadahona, con un programa de entrenamiento aparte.

Otro equipo ha tomado una determinación similar. Se trata del Deportivo de La Coruña, y en este caso la excusa que ha puesto Joaquín Caparrós es que prefiere evitar que haya lesiones de jugadores que están buscando equipo. Dicho lo cual, ha enviado a un destierro deportivo a Momo, Rubén, Munúa y Pablo Amo, además de a Tristán. A todos se les ha recomendado que busquen equipo.

Más información

Foro de debate sobre el Real Valladolid en www.nortecastilla.es



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