La 'paz' instaurada en Iberia tras la garantía dada por la empresa a sus trabajadores sobre la estabilidad de sus puestos de trabajo y el nulo impacto en la actual plantilla de Catair no ha borrado todas las dudas abiertas por el operador de bajo coste. De hecho, tras la firma de los pactos con la aerolínea, CC. OO., UGT y el Sindicato Independiente de Tripulantes de Cabina de Pasajeros de Líneas Aéreas (Sitcpla) aseguraron que se mantendrán «vigilantes» respecto al nuevo proyecto con el que Iberia quiere contraatacar a las 'low cost'. Catair, que prevé ganar 37 millones de euros en el 2008, es una de las premisas de futuro de la empresa, que también potenciará los vuelos de largo radio y los negocios de mantenimiento y de 'handling' (asistencia en tierra).
Salvada la turbulencia de la huelga de pilotos, Iberia afronta un futuro repleto de trabajo interno. Aún debe sellar los convenios colectivos del personal de vuelo (comandantes y TCP) y poner en marcha Catair . Todo eso a la vez que desarrollar su Plan Director 2006-2008. Un programa basado en la mejora de la productividad y la reducción de costes que pretende generar un ahorro de 600 millones de euros y en el que los sindicatos echan en falta medidas concretas para que la compañía crezca. Todos los sindicatos y, por supuesto el Sepla, que argumentó su huelga en los temores sobre el impacto de la nueva firma, ya han advertido que seguirán muy de cerca la marcha de la línea de billetes baratos.
La bajo coste de Iberia y de sus socios -el Grupo Cobra (ACS), Iberostar, Quercus y Nefinsa-, que aún no tiene nombre definitivo, será la primera prueba de fuego. Esta 'low cost' tendrá un valor añadido respecto a las tradicionales operadores de billetes baratos. Volará a aeropuertos principales, realizará rutas en código compartido con Iberia y Air Nostrum y se incorporará al sistema de fidelización de puntos de la matriz, que será la que le mantenga los aviones y le realice el traslado de maletas y la asistencia en tierra.
Plan de negocio
El plan de negocio que maneja Catair contempla que en el 2008 los ingresos de explotación (del propio negocio) asciendan a 554,8 millones de euros mientras los costes de explotación sumen 451,1 millones. La entrada de dinero no se queda ahí, puesto que estima ingresos complementarios de casi 54 millones de euros, que podrían venir de servicios adicionales al vuelo como el alquiler de coches u otros relacionados con el turismo. Entre los desembolsos más importantes previstos destacan el combustible (127,2 millones de euros), las tripulaciones (32,1 millones), el mantenimiento de los aviones (65,1 millones) y las tasas a pagar en aeropuertos (54,9 millones).
El resultado antes de impuestos, intereses, amortizaciones, depreciaciones y el pago de los alquileres de las aeronaves será de 103 millones, que descontado este último concepto quedará en 39,7 millones. En el 2008, el beneficio neto de explotación (Ebit) será de 37,12 millones de euros. Tendrá su centro de operaciones en Barcelona, pero ya ha comenzado a estudiar distintas ciudades (entre ellas Sevilla, Valencia o Málaga) para instalar allí alguna base secundaria. También ha empezado a conversar con ayuntamientos, diputaciones y cámaras de comercio para estudiar posibles acuerdos de promoción.
La búsqueda de pilotos ya ha comenzado y, según fuentes próximas a la empresa, los candidatos -españoles y extranjeros- son ya más de mil. Las pruebas de selección las desarrolla en Madrid una firma que Iberia tiene junto CAE, una compañía canadiense de simuladores de vuelo. Los precios de Catair, apuntan los sindicatos, serán muy competitivos. El 'truco' consistirá en mantener en el aire el máximo tiempo posible a los aviones que, en el 2008, rondarán la treintena. La plantilla de comandantes ascenderá entonces a unos 300 profesionales.
Trayectos
La presión de las 'low cost' (que en breve coparán el 50% del mercado de corto y medio radio en España) ha obligado a Iberia a crear Catair y a plantear su desarrollo futuro en los vuelos intercontinentales. La competencia se aprecia ya de forma notable: en los seis primeros meses del presente año, el número de pasajeros de la aerolínea de bandera española en el mercado doméstico ha caído un 3,1% interanual. Un descenso que contrasta claramente con los repuntes del 10,3% en el medio radio y del 17,2% en las rutas a África y Oriente Medio o con la mejora del 9,1% en el largo radio. El Plan Director prevé que en el 2008 los vuelos de gran distancia hayan crecido el 13% frente a un descenso del 17,6% en el segmento nacional.