Cada año son maltratados en festejos populares más de sesenta mil animales. Existe predilección por los toros y se llevan la palma el de Coria y el de la Vega. En pleno siglo XXI todavía sigue siendo diversión ver cómo un ser vivo es torturado públicamente, quizá debido a que la ética y la moral no son rentables.
¿Pero nos podremos luego extrañar de los valores que tiene nuestra sociedad? La violencia hacia las mujeres, los niños y los animales consiste, en definitiva, en el abuso sobre el indefenso, sobre el débil frente al fuerte. La violencia que ejercemos hacia los indefensos es proporcional a nuestra decadencia ética y debilidad moral.