Vencer las enfermedades cardiovasculares más importantes elevaría siete años la esperanza de vida europea y ahorraría el 12% del gasto sanitario que ahora cuesta su tratamiento: 169.000 millones de euros anuales, 90.000 euros por persona. Lo malo es que, aun conociéndose bien los factores de riesgo (colesterol y tabaquismo son responsables del 65% de esas patologías, y con la hipertensión se llega al 80%) y las recetas vitales y farmacológicas para frenarlos, existe un grave descuido preventivo que amenaza con arruinar el sistema sanitario y asistencial y pone incluso en peligro el Estado de Bienestar.