El tiempo se deja notar en la iglesia salmantina de San Martín, uno de los templos más importantes de la ciudad. Erigido a comienzos del siglo XII, es un auténtico cofre de los tesoros patrimonial con inacabables necesidades de restauración y consolidación y en el que desde hace una década se realizan distintas intervenciones. En los últimos días, la iglesia ha rescatado del tiempo su retablo barroco de la cancela sur, con la peculiaridad de que los trabajos han sido financiados íntegramente por los propios feligreses.