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LEÓN
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Palabras en coma
La asociación El Fueyu lucha para que no se pierda una de la joyas culturales de la región: el leonés
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Xuasús González, responsable de El Fueyu. / C. HERNÁNDEZ
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En un momento de debate social por los estatutos autonómicos se abre una puerta a la reflexión para analizar las riquezas culturales de cada comunidad, algunas olvidadas en el rincón de los cacharros viejos y otras a flor de piel. En Castilla y León uno de esos tesoros no rescatados, porque nunca fue olvidado, es la lengua leonesa. Una de sus principales defensoras es la asociación El Fueyu, organización que aglutina gente a favor de la lengua leonesa a través de publicaciones, estudios de campo, cursos, negociaciones con la diputación y ayuntamientos.

Como símbolo de riqueza y de respeto por la tradición, para que no sea tan solo un recuerdo, pervive así entre el castellano el leonés, una lengua romance, hija directa del latín vulgar hablado por los romanos legados hasta las zonas de los astures y sus aledaños tras una línea evolutiva marcada por las influencias de las poblaciones prerrománicas que habitaban las tierras que hoy componen León, Zamora, Las Arribes (Salamanca) y la Tierra de Miranda en el estado portugués, por donde se extiende la lengua leonesa y sus dialectos.

El territorio geográfico del leonés fue poblado por etnias prerromanas, destacando tanto en extensión como en su población los asturianos, aunque también tenían su importancia los vadinienses, territorios vacíos próximos a los de los astures, y en menor medida de las tribus vetonas.

Estas etnias mantenían profundas relaciones sociales, culturales y económicas entre sí. En el año 29 antes de Cristo, el Imperio de Roma decide conquistar el último territorio sin dominar de la Península, que era el territorio de los astures y las zonas anexas antes citadas, que contenían grandes recursos mineros, principalmente oro.

La explotación aurífera trajo gran presencia romana, con un número abundante de explotaciones mineras que aglutinaron su máxima representación en el yacimiento de Las Médulas, de donde sustrajeron la mitad del oro del Imperio romano desde el siglo I después de Cristo.

Evolución

Con la presencia romana llegó también el latín, en este caso, vulgar, hablado por militares y colonos que solamente fue asimilado por los pobladores prerromanos haciendo una variación propia con rasgo de la lengua original.

Muchos estudios tienen investigado qué se hablaba antes de la llegada de los romanos, ya que nunca quedaron testimonios escritos. Supuestamente era una lengua semejante al vasco, con amplia influencia céltica, quedando en la actualidad muchas palabras, topónimos y construcciones léxicas y morfológicas que indican estas raíces.

Una vez que comienza la debilidad del Imperio Romano empieza a surgir un amplio abanico de lenguas que se desarrollan de diferente manera, así aparecen el castellano, el catalán y en León el leonés. El responsable de El Fueyu, Xuasús González explica que «la lengua la hacen los hablantes y a partir de muchos siglos cada lengua sigue una línea evolutiva diferente según sus peculiaridades y hoy siguen evolucionando».

El lingüista expone que, en el caso leonés, «tuvo momentos de mayor esplendor, como el Reino de León, donde lo que no se escribía en latín se escribía en leonés». Recordando palabras del filólogo Menéndez Pidal, Xuasús González recuerda que el leonés «estaba vivito y coleando y después llegó la dictadura que fue un momento atroz en el que se debilita, pero nunca llega a desparecer».

«Según la Unesco, la lengua leonesa está seriamente dañada, se encuentra en la cuarta categoría de seis, tendría que pasar por otro estadio y sería lengua muerta», reconoce González sobre el momento actual que atraviesa el leonés. «No quedan hablantes maternos. Habría que hacer un esfuerzo con las personas mayores para que no se perdiera».

50.000 hablantes

Según estimaciones, el número de hablantes de la lengua leonesa se acercaría a las 50.000 personas, «aunque es complicado cuantificarlos porque depende del grado de expresión», aclara Xuasús González. Existen palabras, giros, construcciones lingüísticas que con amplio procedentes de la lengua leonesa con arraigo incluso en León capital, aunque la mayor expansión se da en el mundo rural, donde hay varios miles de escolares que hablan leonés, aunque «ahora no están naciendo hablantes maternos pequeños».

Hace algunos años diferentes asociaciones y administraciones apostaron por la enseñanza del leonés. Los convenios con la Universidad de León permiten que se imparta como materia con créditos de libre configuración. Otras iniciativas pasan por los cursos lingüísticos llevados a localidades como Ponferrada o Mansilla de las Mulas, gracias al apoyo de sus ayuntamientos.

En cuanto a las publicaciones, existe una trayectoria literaria en leonés cuya última producción es 'Cuentos del Sil', iniciativa que ha permitido aglutinar la obra de nueve escritores «con la peculiaridad de que hay gente de 80 años y jubilados, al igual que de 18 y 20 años llamados a ser el futuro» afirma Xuasús González quien considera que «la lengua leonesa es nuestra lengua, una parte de la cultura que todo leonés tiene derecho a conocer».

Proyectos, como pueden ser los cursos, «no dependen de la edad sino del conocimiento lingüístico que tenga el asistente» porque están destinados a un público heterogéneo y aunque no resulta aconsejable ir más allá de 15 alumnos «la demanda nos lleva a 20 ó 30». Unas trescientas personas pasaron los últimos años por los cursos de leonés.

Xuasús González echa en falta el apoyo de la Junta de Castilla y León, especialmente porque «en las competencias en educación es donde mejor cabida podrían tener las iniciativas en favor del leonés y dependen de la Administración regional, aunque no entendemos por qué no contribuye a fomentar este patrimonio de los leoneses».

Asegura el lingüista que «son ellos los que están propugnando que se muera, pero no lo van a conseguir, pues afortunadamente hay muchas instituciones dentro de la provincia que no lo van a permitir». «La lengua leonesa es nuestra lengua, una parte de la cultura que todos los leoneses tienen derecho a conocer».



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