El transporte público de pasajeros de Palencia a Villamuriel y viceversa es tercermundista, con autocares destartalados, que a veces no arrancan, hacen ruidos por todos los lados, tienen chapas sueltas, asientos que se mueven, las puertas no ajustan, en verano hay un calor asfixiante y en el invierno parece una nevera. No están preparados para dar servicio a personas mayores o con alguna discapacidad. Pero lo más grave es que van llenos hasta los topes, con gente de pie en los pasillos y en las escaleras, con el peligro que esto conlleva. Alguna vez se han recogido firmas de quejas y se las han entregado al Ayuntamiento, pero no han hecho caso.