Protección Civil mantiene activada en toda la provincia la alerta por altas temperaturas debido a la ola de calor que afecta a la provincia desde el lunes y que previsiblemente continuará hasta mañana miércoles.
El estado de alerta se estableció el lunes cuando comenzaron a registrarse temperaturas cercanas a los 35 grados, una cifra que ayer se disparó hasta los 37,8 grados pero que previsiblemente bajará a lo largo de los próximos días. Estos datos, sin embargo, no llegan a alcanzar las cifras del año 2003, uno de los más calurosos según los expertos, cuando el mercurio alcanzó los 38 grados, y también se quedó lejos de la máxima histórica registrada en la provincia allá por el siglo XIX, cuando el mercurio subió hasta los 42 grados el 31 de julio de 1878.
El intenso calor hizo además a más de uno pensárselo dos veces antes de salir de casa, y si era indispensable caminar por la calle durante las horas centrales del día, buscar una sombra donde guarecerse para evitar los intensos rayos de sol.
Según las cifras de la estación meteorológica automática del Instituto Nacional de Meteorología (INM) ofrecidas en su página web, a las 12.00 horas de ayer -10.00, hora solar-, la temperatura alcanzaba ya los 30,6 grados centígrados con una velocidad del viento, con dirección sureste, de 5,6 kilómetros por hora. A las 16.00 horas, la temperatura ya había aumentado hasta los 37,4 grados. Dos horas más tarde, se registró la temperatura más alta del día con 37,6 grados, según el INM, unos datos que han sido sometidos a un control de calidad, pero que no han sido validados posteriormente.
A pesar del intenso calor, el Servicio de Emergencias de Castilla y León 112 ha decidió no activar la alerta en la provincia durante estos días. En toda la comunidad, tan solo en Segovia fue declarado el nivel amarillo -el habitual es el verde- por las altas temperaturas, ya que si bien por la mañana el mercurio ronda los más de treinta grados, al igual que sucede en Valladolid, por la noche no bajan de los 20, mientras que en la capital las noches se presentan un poco más frescas con una media entorno a los 18 grados.
Fuentes del 112 aseguran además que, hasta la jornada de ayer, no se tenía noticias de que hubiera sido necesaria la atención a ningún paciente debido al denominado golpe de calor.
Plan Nacional
El Ministerio de Sanidad, por su parte, continúa con el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud 2006, puesto en marcha el 1 de junio, en colaboración con Cruz Roja Española, el Imserso, Cáritas, la Federación de Municipios y Provincias y las comunidades autónomas. La Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León, incluida dentro de este plan de actuación, ha editado además 200.000 folletos informativos con consejos y cuidados preventivos para evitar situaciones de riesgo ante las altas temperaturas que se registran durante esta época del año.
Ante esta situación, en la que unos organismos activan la alerta por las altas temperaturas, mientras otras institucionales recomiendan tan solo un plan de actuación ante la ola de calor, el director de la Agencia de Protección Civil de la Junta, Luis Aznar, denunció ayer en León la «descoordinación» entre los ministerios de Sanidad y Medio Ambiente que, según dijo, no afecta a Castilla y León. Aznar acusó a ambos departamentos gubernamentales de utilizar «baremos distintos» de medición a la hora de anunciar a la población la existencia de una ola de calor, lo que consigue, aseguró Aznar, «volvernos a todos un poco locos», informa Vanessa Silván.
Recomendaciones
Durante esta época del año, y debido a las altas temperaturas, Protección Civil, la Consejería de Sanidad y el Ministerio de Medio Sanidad aconsejan a la población, y sobre todo a las personas mayores de 65 años y los menores de cinco, limitar su exposición al sol, sobre todo en las horas centrales del día -de 12.00 a 16.00 horas- y utilizar siempre un protector solar. Se aconseja además beber alrededor de dos litros de agua diarios, cambiar la alimentación evitando comidas pesadas y sustituirlas por productos que cuentan con un alto contenido en agua, usar además ropa holgada de tejidos naturales, no realizar actividades físicas que supongan un gran esfuerzo y ubicarse siempre, y en la medida de lo posible, en lugares con sombra y bien ventilados.