La fiesta de toda Italia costó dos muertos, ambos en desgraciadas circunstancias, y otro más antes del partido, un jubilado que cayó desde cierta altura cuando quería colocar una bandera italiana. Tras la victoria, la primera víctima mortal fue un joven de 16 años de un pueblo cercano a Salerno, en el sur del país, que iba asomado a la ventana de un coche con medio cuerpo fuera y una bandera. Por alguna razón, el vehículo acabó volcando y el chico fue aplastado. Más tarde, de madrugada, otro joven milanés de 20 años decidió darse un baño en el mar para celebrar el triunfo en Santa Margherita Ligure, al lado de Portofino, en la costa cercana a Génova. Zarpó en una lancha neumática con un amigo, pero de improviso perdieron el control y él cayó al agua. Al parecer, murió al ser golpeado por la hélice. Cuando rescataron su cadáver, tenía la bandera italiana anudada en el cuello.