Con esta reforma consensuada del Estatuto, Castilla y León «alcanza su techo y madurez competencial», según De Santiago-Juárez, y se dota de «un Estatuto del siglo XXI», según Villalba.
Para el portavoz parlamentario del PP, esta tercera reforma estatutaria -las dos anteriores se hicieron en 1993 y 1999, entonces en el marco de un gran pacto de Estado entre el PP y el PSOE- «está cargada en todo su articulado de sentido común, de ambición, de Constitución, de un importante contenido social y de futuro». De Santiago-Juárez destacó también que «hemos huido de mirar al pasado, de buscar deudas ancestrales y derechos históricos o de blindar competencias».
Y para el portavoz socialista, Castilla y León es «una comunidad con ambiciones, con autoestima y voluntad de ser igual a las demás», y su Estatuto es reflejo «de las nuevas realidades y necesidades sociales, incorporando plenamente a todos los ciudadanos a los nuevos derechos de ciudadanía».