Los organizadores quisieron ofrecer un marco adecuado, a la par que espectacular, donde dar el pistoletazo de salida a la concentración de la selección de baloncesto. Pepu Hernández deberá conseguir que una agrupación de talentosos baloncestistas se convierta en una máquina engrasada capaz de hacer frente a las grandes potencias mundiales de la canasta en el Mundial, que se inicia el 19 de agosto. Un escenario incomparable por su belleza, como es el Madrid Arena, pero convertido en un congelador gigante. A alguien se le fue la mano con la refrigeración, y así se quejaba Juan Carlos Navarro: «¿Tengo las manos heladas!»