Viernes por la mañana del 7 de julio. Decenas de niños corren, gritan y juegan en el patio del Francisco de Quevedo. Ya están de vacaciones, sin embargo siguen en el colegio. Este centro, situado en el barrio Cuatro de Marzo, es uno de los seis que participan en el programa de verano Centros Abiertos puesto en marcha por la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de la capital.
Es el día del chupinazo de San Fermín en Pamplona. Por eso, los monitores han decidido organizar un encierro por el patio del colegio. Ataviados con el tradicional pañuelo rojo anudado al cuello, los más pequeños corren mientras los monitores del centro, con unos cuernos de papel en la cabeza, les persiguen tirando globos de agua. Incluso se atreven a cantar el himno de estas fiestas; '1 de enero, dos de febrero, tres de marzo '
Pero no solo de encierro vive este centro durante este programa que mantendrá las puertas abiertas del colegio durante todo el mes de julio. Según explica la coordinadora de los monitores del Francisco de Quevedo, Isabel Villar, «durante todo el día se realizan un montón de actividades para entretener a los niños». Así, explica, en este centro escolar cada grupo de niños realiza una serie de actividades en función de su edad. Los de tres y cuatro años, dibujos o láminas que luego cuelgan orgullosos en la pared de las clases, los más mayores, talleres de reciclado, de plastilina o de cuentos. «Y los niños», comenta la coordinadora, «encantados». «Vienen todos los días contentísimos. Es más, muchos lo llaman el 'cole' de las fiestas». «A los padres tener un centro escolar abierto en julio les viene además fenomenal, tanto por las actividades que realizan los niños, como por el horario, que es muy flexible».
A su servicio, nueve monitores entregados para que estos niños, cuyos padres trabajan durante el mes de julio, pasen uno de los mejores veranos de su vida.