La gente desconoce el mundo scout. Lo primero que le viene a la cabeza es un niño de uniforme vendiendo galletas. Pues bien, yo soy scout y no hay nada que me moleste más que esos tópicos. Pertenezco a un grupo scout católico de Valladolid y en mi vida he vendido una galleta. Sigo el escultismo como ayuda y busco, como mis compañeros, dejar un mundo mejor. No somos una secta, otro tópico, y ningún grupo se cierra a nuevos miembros, tanto los grupos de MSC (Movimiento Scout Católico) como los de ASDE (Asociación de Scouts de España), que conviven con nosotros en Valladolid.