Benedicto XVI exhortó ayer a los obispos españoles a mantener su espíritu y raigambre cristiana para hacer frente «sin desánimo» a las dificultades ante las que se enfrenta la actual sociedad, entre las que citó expresamente la «rápida y progresiva secularización», que afecta incluso a la propia Iglesia. Nada más pisar suelo español, el Papa defendió el «valor insustituible» de la familia tradicional. Un doble mensaje al Episcopado y a la sociedad y las instituciones políticas, que acompasó con otros gestos simbólicos de aliento y consuelo para la ciudad del Turia y los familiares de las víctimas del accidente del metro en la estación de Jesús.