El hospital Río Hortega, que no contará con radioterapia en el nuevo edificio, ha ordenado a sus especialistas que deriven a los enfermos al Clínico, como ya era habitual, y también ahora a Zamora y Salamanca «durante el presente año». Una circular interna indica que a Zamora los facultativos podrán derivar un máximo mensual de seis pacientes y de doce a Salamanca. En este segundo caso el hospital concreta que solamente para tratamiento con cobalto de patologías de Otorrinolaringología y mama. Al Instituto Madrileño de Oncología, Sacyl ha decidido mandar a los enfermos de Neurocirugía al tener que anular el concierto de este servicio por falta da garantías con Campo Grande y limita a los pacientes de Oncología y Hematología los que pueden ser enviados al nuevo acelerador lineal de este centro privado. El concierto, por lo tanto, con Campo Grande no ha permitido cubrir toda la demanda de la provincia que sobrepasaba los recursos del Clínico pese a las previsiones.
Las necesidades asistenciales con radioterapia superan los recursos públicos para las mismas dentro de la provincia. Esta situación ha supuesto el envío a Madrid de pacientes durante años para su tratamiento diario, en torno al centenar anual aunque algún ejercicio, como el del 2003, no ha superado los cincuenta.
El Hospital Clínico dispone actualmente de dos aceleradores lineales que tratan entre ochocientos y novecientos enfermos cada año y la Consejería de Sanidad prevé instalar un tercero pero dentro de varios años cuando las obras de ampliación y reforma sean una realidad. Esta dotación se manifestaba insuficiente para las necesidades de Valladolid, que además atiende pacientes de Segovia y Palencia, por lo que Sacyl optó por concertar el servicio con el hospital privado Campo Grande. Sin embargo, este contrato ha resultado insuficiente para evitar los desplazamientos fuera de la provincia.
Listas de espera
La demora para la atención de radioterapia en el Clínico es aceptable, según fuentes sanitarias. Así, para patologías normales y tumores de tratamiento hormonal es actualmente de un mes, de entre 30 y 45 días para mamas al igual que en el caso de cáncer de pulmón, aunque depende de la enfermedad, y en cuidados paliativos se atiende al momento. Sin embargo, los pacientes del Río Hortega que no son asumidos por el Clínico por falta de medios suficientes para un tratamiento en tiempo y forma «comienzan un peregrinaje 'virtual' hasta que terminan siendo radiados en algún servicio de fuera y, en estos casos, tenemos pacientes con más de dos meses en lista de espera y sin que los llamen», destaca un médico.
La situación hecha pública en marzo del 2005 sobre los retrasos en la atención de pacientes oncológicos apenas se ha corregido según advierten varios especialistas. Las actas de la Comisión de Tumores del Río Hortega constataban que al menos desde el año 2002 había una clara « falta da calidad» y un retraso en la cita a los pacientes para su terapia en el acelerador lineal. Los datos de la Asociación contra el Cáncer señalan que cuando hay una intervención por un tumor, no debe radiarse la zona en los primeros 28 días por el proceso de cicatrización; pero tampoco se deben sobrepasar las seis semanas para la radioterapia porque de superarse dicho plazo. Especialistas del Río Hortega añaden que si se aplaza el tratamiento más de seis semanas, la enfermedad ha dejado de ser local para ser general
Las instrucciones enviadas por el hospital a los servicios que trabajan con enfermos con cáncer -Cirugía General, Oncología, Maxilofacial, Otorrinolaringología, Hematología, Ginecología, Digestivo y Pediatría, fundamentalmente- son además confusas para los especialistas dado que deben ser ellos los que decidan si optar por el Clínico, Salamanca o Zamora sin conocer «si ya hemos o no sobrepasado el límite indicado por lo que la mayoría optamos por enviar el paciente a citaciones del Río Hortega y que se encarguen ellos de solicitar el tratamiento extrahospitalario».
Los facultativos también critican que ahora se exija facilitar los originales de las pruebas radiológicas pertinentes, resonancia o TAC, junto con el resto de la documentación al servicio de admisión. Un préstamo que puede suponer pérdidas o que el paciente, que es quien viaja con ellas, se entere de datos que no quiere conocer, «no olvidemos que hablamos de enfermos con cáncer». Antes se facilitaba la información vía interna.