Pese a que no se han producido noticias concretas y a que la anunciada reunión del consejo de administración del CB Valladolid no llegó ni a celebrase, las explicaciones de Javier Herrero a la puerta de la asesoría de Garrigues han sembrado el optimismo sobre la ya más que posible continuidad del club y el equipo de ACB.
La marquesina de la plaza de la Rinconada se convirtió primero en improvisado lugar de espera y poco después en sala de prensa. Al despacho de los Garrigues fueron llegando a las seis y media de la tarde Lalo García, Javier Herrero, Jesús Zarzuela, Pedro Zalama y Manuel Sánchez, unos representando al propio consejo y otros como patronos de la Fundación.
Pocos minutos después de la hora fijada para el comienzo del consejo el presidente ejecutivo de la entidad, Javier Herrero, organizó una improvisada rueda de prensa en plena calle. «Los asesores nos han pedido que retrasemos el consejo y la junta de accionistas porque se han iniciado contactos con varias empresas que pueden estar interesadas en colaborar de alguna forma con el club, pero que necesitan tiempo para informarse y tener una idea de las particularidades de nuestra entidad», comenzó explicando el presidente ejecutivo a la veintena de representantes de medios informativos allí congregados.
El retraso de la reunión implica también un riesgo, pues dado que las fechas para inscribir equipos están a la vuelta de la esquina, ha quedado prácticamente descartada la posibilidad de vender los derechos a otro club. «En efecto, los días van pasando y este aplazamiento de decisiones implica descartar casi definitivamente la venta de la licencia», reconocía Javier Herrero. «Son varias las empresas interesadas, todas ellas con intereses en Valladolid y la comunidad, aunque también tienen alcance nacional», respondía el presidente del club al interés de los informadores sobre el nuevo curso de los acontecimientos y la aparición de posibles patrocinadores.
Dos soluciones paralelas
Las explicaciones de Javier Herrero, aunque bastante enigmáticas, emanaban un contenido de optimismo. «Hay dos líneas abiertas para solucionar los problemas del club a corto y medio plazo. Por un lado intentamos cubrir las cantidad pendientes de anteriores ampliaciones de capital y por otro contar con un patrocinador principal. De resolverse estas dos cuestiones paliáriamos las deudas a corto plazo y quedaría cubierto el presupuesto mínimo que exige la ACB», explicaba. También explicó Herrero que «las instituciones ya sabéis que nos han dado buenas palabras y las gestiones de las que estamos hablando se han realizado a todos los niveles».
Aunque el aspecto económico era la gran preocupación, los rumores apuntaban a que el cargo de presidente podía estar también en entredicho, a lo cual Javier Herrero respondió que «el tema no era del orden del día, pero todos los que estamos en el club en este momento tenemos voluntad de seguir tirando del carro».
En definitiva, que sin aclarar excesivamente el contenido de las gestiones en curso y sin aportar ni un solo nombre en concreto, la sensación que trasmitió Javier Herrero es que «hay fundadas esperanzas de continuidad» y que la enésima crisis del primer equipo de baloncesto de la comunidad ha entrado en caminos de solución.
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