La alarma suscitada entre ciertos sectores por la celebración de un concierto de rock en Gredos resultó, al final, infundada, y la presencia de Sting en Hoyos del Espino solo dejó agradables sensaciones entre quienes acudieron para presenciar su actuación. La finca donde finalmente tuvo lugar el concierto no sufrió desperfectos, los autobuses lanzadera cubrieron la demanda con eficacia; no se produjeron accidentes a pesar de lo sinuoso de las carreteras de acceso a la zona y, en general, se puede hablar de éxito musical y ecológico, ya que el concierto dejó 120.000 euros para invertir en la zona. La alarma inicial puede haber servido, en todo caso, para extremar las precauciones.