Los favoritos en las presidenciales francesas del 2007 regularizan sus situaciones conyugales para ajustarse a las convenciones familiares en la parrilla de salida. Nicolas Sarkozy, principal aspirante de la derecha, se ha reconciliado con su esposa, Cecilia, tras superar una prolongada crisis matrimonial. Ségolène Royal, gran esperanza de la izquierda, planea casarse este verano con François Hollande, primer secretario del Partido Socialista y padre de sus cuatro hijos con el que vive en unión libre desde hace 25 años.