Mayor similitud, imposible. Si en cualquier vuelta ciclista el ardor de los corredores da pie a escenas épicas en la carretera, escapadas, abanicos, demarrajes, pedaleo a golpe de riñón en altos y llegadas veloces a meta, no es menos que en ocasiones esa competitividad provoca montoneras y caídas que erizan el vello de los aficionados. Pues bien, en las XII Jornadas Ciclistas Parlamentarias se está operando una traslación de la competición de élite en toda regla. Los senadores y diputados que toman parte en esta iniciativa para promocionar el deporte de la bicicleta, contribuir a la mejora de la seguridad vial y propiciar la convivencia entre los representantes de los partidos políticos están siendo generosos en su esfuerzo para finalizar la carrera en buena posición, pero también están siendo víctimas del peligro del asfalto.