Hasta hace un par de campañas en El Carracillo se producía la mayor parte de la zanahoria que se comercializaba en toda España. Hoy esta producción se comparte con algunos términos municipales de la provincia de Valladolid. Toda la planta de fresa que más tarde se produce en Andalucía sale de las huertas de El Carracillo. Solo un término municipal de esta comarca, Sanchonuño, produce el 90% de la remolacha dulce de mesa y el mismo porcentaje de maíz dulce también se cultiva en la denominada 'huerta de Segovia'. En las huertas de esta comarca, que no viene en el mapa y carece de delimitación administrativa, hay una actividad hortícola que ha logrado convertirse en una referencia de la producción de hortalizas en el mercado nacional.
No habrá muchos ejemplos como este en España. Un espacio geográfico que tiene un nombre con el que todos se identifican: El Carracillo, pero que no viene en el mapa, aunque todos saben que está en el norte de la provincia de Segovia, entre Carbonero El Mayor y Cuéllar. Esta comarca natural, enmarcada en la Tierra de Pinares segoviana, se extiende entre los ríos Pirón y Cega e incluye términos de Sanchonuño, Gomezserracín, Chatún, Chañe, Campo de Cuéllar, Arroyo de Cuéllar (célebres por la jota segoviana), Narros, Fresneda y Remondo, además de Navalmanzano, Sanboal, San Martín o Mudrián.
Los cultivos más importantes de El Carracillo son la zanahoria, patata, fresa, col, puerro, lechuga, maíz dulce y endibia, entre otros, incluyendo algunos innovadores como la chiribía y el colinabo. Gracias a las cooperativas y a las iniciativas privadas familiares, el paisaje de El Carracillo une, a las grandes extensiones de cultivos, los edificios de la industria transformadora, cuya actividad permite hoy exportar una parte de su producción permitiendo cerrar el círculo de la transformación de muchos de sus cultivos, aumentando así el valor añadido. De las 60 empresas hortofrutícolas de la provincia de Segovia el 70% se concentra en El Carracillo y el resto en el entorno de este espacio geográfico cuyos suelos arenosos, sueltos y profundos, se han destapado gracias a la profesionalidad de sus agricultores y la herencia de los viejos hortelanos como una alternativa al cereal.
La comarca natural de El Carracillo se ha caracterizado por ser el punto de partida de la producción integrada en Castilla y León. En estos momentos, alrededor de 160 productores pertenecen a distintas asociaciones vinculadas a este sistema voluntario en el que participan también diez operadores, de los cuales siete están autorizados para el uso de la identificación de garantía Producción Integrada de Castilla y León.