La Feria del Ajo se ha hecho esperar hasta el último momento con el fin de acercarla lo máximo posible al fin de semana y favorecer las ventas, y el público la estaba esperando, a juzgar por la afluencia registrada ayer en el tradicional marco de Las Tres Cruces. A la hora de la apertura, pasado el mediodía, multitud de compradores se agolpaban en los puestos preguntando precios y calidades y muchos cargaban ya con ristras para el consumo de casa y para llevar a familiares y amigos, pero pero la feria había tenido visitantes y clientes desde primeras horas de la mañana.