Israel dio ayer un nuevo paso en su ofensiva contra Hamas con una vasta operación de arrestos que comprende la detención de unas ochenta personalidades y figuras políticas de la organización fundamentalista en Cisjordania. Fuentes de la seguridad israelí indicaron que la operación había sido planeada con anterioridad y que, tras el secuestro del soldado Guilad Shalit el pasado domingo, fue comunicada al presidente Mahmud Abbas (Abú Mazen) como «decisión inevitable» si las milicias palestinas no liberaban a Shalit en el plazo de 24 horas.