La novedad fue el escenario y lo más buscado, la sombra. El patio del Centro Cívico de San Agustín albergó a cerca de un millar de invitados en la recepción oficial del Ayuntamiento de Burgos por la fiesta de San Pedro y San Pablo, que pudieron admirar -de momento desde fuera- el resultado de la restauración de este edificio, que será inaugurado el próximo otoño, según las previsiones del equipo de gobierno. El cielo se fue despejando durante la mañana y fueron pocos los valientes que aguantaron durante toda la recepción sin buscar el cobijo de los soportales.