Las entidades financieras critican que la legislación del mercado hipotecario se ha quedado obsoleta. Afirman que no les facilita instrumentos con los que combatir el riesgo de la corriente alcista de los tipos de interés. Hay una gran deuda vida (739.000 millones de euros), el precio de la vivienda no frena y la corriente compradora parece no tener límite.
Ante ese panorama, bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito han puesto en marcha sistemas de gestión de riesgo que vigilan de cerca de los posibles morosos. Así lo explicó el presidente de la Asociación Hipotecaria Española (AHE), Gregorio Mayayo, durante la celebración ayer de la asamblea anual de la organización. La filosofía: mejor prevenir que curar.
Uno de los mecanismos más utilizados es la reducción del tiempo en que las hipotecas han de ser revisadas. Esto les da a las entidades más margen de maniobra, pues el euribor es una referencia que cambia cada mes. Desde el 2003, los contratos cerrados con cadencias de un año o menos han crecido un 14,2%.
Con carácter general, añadió Mayayo, se ha incrementado la exigencia de garantías complementarias, preferentemente en forma de seguros financieros, en aquellas hipotecas en las que se concede un alto porcentaje del valor del piso. El problema, añadió, es que los españoles no quieren este tipo de coberturas, pues se han acostumbrado a tipos bajos. Mayayo explicó que «están haciendo un seguimiento muy próximo de los segmentos de cartera objetivamente más sensibles».