Asombrado sigo las novedades de este nuevo barrio, aldea, o ciudad que una insigne promotora quiere construir al este de Valladolid. Y yo me pregunto: ¿quién decide que la ciudad tiene que crecer de esa manera tan brutal? ¿Hay 15.000 familias exigiendo a gritos una vivienda o más bien se trata de un puñado de señores que quieren ganar mucho dinero a fuerza de vender pisos?
Ya está bien que esta ciudad -cualquier ciudad- se construya a golpe de talonario. Ya está bien que los ciudadanos y nuestros representantes en las administraciones estemos al margen de las tomas de decisiones que hipotecan el patrimonio de nuestros hijos.
¿Alguien ha votado al señor Rogers o al señor Cantalapiedra como concejales de Urbanismo de Valladolid y no me he enterado?