El sol y el calor no dieron un respiro a los más de cinco mil mayores que se acercaron ayer a la fresneda de Villacastín para celebrar una nueva edición del día de Campo y Paz que organiza Caja Segovia. La jornada fue un desfile de abanicos y de cualquier invento que sirviera para airear y sofocar la calorina. Y que decir de las cabezas. Dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo. Pues los ancianos lo volvieron a demostrar tapándose las testas y coronillas con toda clase de prendas: sombreros, viseras, gorras, pamelas, gorros de paja, de playa, boinas... Y quien no lo hacía se refugiaba en las sombras y en las carpas habilitadas.