Villasabariego, Robladillo, Villamorco y Miñanes. Estas cuatro localidades cercanas a Carrión de los Condes se unieron en 1944 para conformar un único municipio bajo el nombre de Valde-Ucieza. No están constituidas como juntas vecinales, tampoco como pedanías o entidades menores, sino que funcionan como cuatro barrios que pertenecen a un mismo ayuntamiento. «Antiguamente, con la intención de no hacer distinciones, se repartían los recursos de manera equitativa, según el número de habitantes. Ahora, se puede decir que las cosas han cambiado, pues se actúa en función de las necesidades, urgencias o prioridades que tenga cada localidad en un momento determinado. Aún así, se procura que todas disfruten de los mismos derechos y garantías y se llevan a cabo obras globales que afectan a todas, como el próximo arreglo de la carretera o la futura renovación de redes de saneamiento», explica el alcalde, Feliciano del Río Reoyo.
Sin embargo, el vínculo de unión entre los cuatro pueblos va más allá de estos proyectos urbanísticos. Su relación siempre ha sido estrecha, y su comunicación, fluida y constante. No en vano, sus vecinos han compartido las mismas costumbres festivas, sus labradores han sufrido las mismas preocupaciones del campo y sus pastores han bebido de las mismas historias del pasado, como la que hacía referencia al denominado pago de Trampalirón. «La tradición oral cuenta que allí vivían varias familias, que un día se vieron obligadas a abandonarlo por una plaga de pulgas. Una de ellas emigró a Villasabariego, otra a Robladillo y otra a Población. Desde entonces el paraje es un terreno comunal de estas tres localidades», rememora Aniceto Martínez, antiguo pastor.
Hoy en día, y al margen de leyendas, los cuatro hermanos de la familia Valde-Ucieza aúnan fuerzas para que nadie tenga que huir ni emigrar. Luchan para que las plagas que vengan al medio rural no sean de ésas en las que hay que recurrir a los polvos de garrapatillo, sino aquéllas que arrasan con nuevos habitantes en busca de los tranquilos pagos y los parajes terracampinos.
Son conscientes de que la pugna contra el éxodo rural no es fácil. Pero los hay que no se rinden y se esmeran en acondicionar viejos edificios para ponerlos en venta. De momento, una familia ha comprado la casa del médico de Villasabariego con la intención de instalar allí su residencia definitiva. Otros están interesados en varios solares y paneras para construir viviendas. Saben que les acogerán con los brazos abiertos, que no habrá malos rollos ni malas pulgas. Próximo pueblo: Valle de Retortillo