«Rocío ha sido grande hasta en su testamento», comentaba ayer su hermano, Amador Mohedano. Y es que la familia de Rocío está más que agradecida con el gesto que tuvo la chipionera al acordarse de todos y cada uno de ellos a la hora de hacer su testamento, que finalmente se abrió el domingo. Como Rocío Jurado y Ortega Cano se casaron en régimen de separación de bienes, la cantante ha querido repartir su legado propio entre su familia de sangre.
Así, a sus dos hermanos les ha dejado la finca de Chipiona conocida como 'Los Naranjos'. A Gloria también le deja su casa de Chipiona, que bautizó como 'Mi abuela Rocío', en honor a su abuela. Rocío compró esa vivienda con sus primeros ahorros después de intentar adquirir la casa donde nació y que «casualmente» subió de precio cuando se enteraron que la cantante estaba interesada en ella. En ese chalet, donde días atrás los vecinos dejaban mensajes de esperanza cuando la cantante vivía el final de su enfermedad, es donde se refugió los veranos siempre ro- deada de sus hermanos, de su madre y de su abuela Rocío. También Amador ha sido favorecido con una nave en San Sebastián de los Reyes y su hijo Fernando, ahijado de la artista, con otra nave en otro polígono industrial cercano.
Pero Rocío no se ha olvidado de nadie. A su fiel secretario, Juan de la Rosa, le deja el apartamento que ocupa en Chipiona y que era de su propiedad. El domingo lloraba de pena y emoción tras enterarse de la noticia. Sin duda, uno de los apartados más sorprendentes de este testamento es el deseo de Rocío de que su casa de La Moraleja se ponga a la venta en un plazo de un año y el beneficio se reparta entre sus tres hijos. Se especifica además que esa casa no la puede comprar nadie de la familia.
Es su hija Rocío Carrasco quien queda como heredera universal de todo lo que no figure en el testamento, así como del apartamento que tenía en Miami, más la mitad del que años después compró con Ortega Cano en Miami Beach. También para ella es la finca 'El Administrador', que la cantante compró de soltera y que está situada entre Chipiona y Rota. De esa finca salen los vinos que comercializaba y que últimamente le compraba la empresa de Ruiz Mateos. Como heredera universal, Rociíto se queda con el vestuario, las joyas, los muebles, las pieles, los derechos artísticos de la Jurado y todo lo que tenía. Por su parte, Ortega Cano se queda con la ganadería que el matrimonio tanto cuidó durante sus años de felicidad y salud.
Junto al mar
Por otra parte, la Junta de Andalucía ha aprobado la subvención para la reforma de un castillo en Chipiona, cuyas obras empezarán en breve, puesto que la idea es inaugurar allí en el 2007 el Museo Rocío Jurado. «Cuando el alcalde me habló de ese castillo comprendí que era el lugar perfecto. Personalmente me ha motivado mucho el proyecto y la oferta de que pueda dirigirlo. El museo tendrá también una galería de arte y un restaurante», comenta Amador Mohedano.
La hija de la artista, Rocío Carrasco, también está de acuerdo con la creación de ese museo. «A mi sobrina le parece muy bien, qué mejor sitio que Chipiona para exponer toda la vida y obra de Rocío Jurado. En ese museo se podrá ver la impresionante bata de cola que lució en 'Azabache' o el vestido que llevó al festival de la OTI cuando interpretó la canción 'Sevilla'. Personalmente quiero aportar mis ideas sobre cómo ha de cuidarse el vestuario, el sistema de televisión interna, la música que suene, la iluminación...». Sin duda el proyecto es más que ambicioso y en Chipiona están encantados.