La imputación del dirigente del PNV Gorka Aguirre por colaboración con banda armada fue mal recibida ayer en el PSOE. El portavoz del partido en el Congreso, Diego López Garrido, salió en defensa del partido nacionalista y calificó de absurdas las sospechas que han llevado al juez de la Audiencia Nacional, Fernando Grande-Marlaska, a investigar no sólo esta vinculación sino también posibles contactos entre miembros del PSE y el aparato de extorsión de ETA. «En este momento no se debe poner bajo sospecha a los demócratas -reclamó-; no es el momento de hacerlo, ni ahora ni nunca».
«El PSE -insistió López Garrido- ha sufrido enormemente los ataques terroristas, estamos todos en un lado y el único enemigo que tenemos todos los demócratas es el terrorismo».
«Espectáculo judicial»
El PNV mostró su «total apoyo» al miembro de su dirección, Gorka Aguirre, imputado por el juez, y a su ex presidente Xabier Arzalluz, citado como testigo. Además de defender la integridad de sus militantes, el PNV denunció «prácticas de política judicial-espectáculo» de Grande-Marlaska y solicitó que el Gobierno y los poderes del Estado «apuesten por dar pasos decididos» hacia la paz.
Todos los partidos vascos, excepto el PP, se desmarcaron de la actuación judicial. El PSE observó «actuaciones poco comprensibles» por parte del juez.
La dirección del PNV estudiará hoy la situación judicial de Gorka Aguirre y de Xabier Arzalluz . A falta de una decisión definitiva, no se descarta que una representación acompañe a ambos en su declaración de mañana ante el juez de la Audiencia.
El único partido que dio crédito al juez Marlaska fue el PP. Su secretario general en Euskadi, Carmelo Barrio, apuntó que si las imputaciones son ciertas, el PNV «tendría que hacer una reflexión profunda y pedir perdón y disculpas públicamente».