La ejecutiva del PSC propondrá hoy, según todas las previsiones, a José Montilla, como candidato a la presidencia de la Generalitat para las próximas elecciones autonómicas. La designación del primer secretario del partido y ministro de Industria -que habrá de ser ratificada por el Consejo Nacional del PSC en julio- abrirá un proceso para la confección de las listas electorales en el que será necesario mantener el equilibrio entre las múltiples corrientes que conviven en el socialismo catalán.
La renuncia de Pasqual Maragall a la reelección supone un duro golpe al sector más nacionalista, que en los últimos años ha desempeñado un papel muy activo en la dirección, en el Gobierno catalán y en las instituciones autonómicas. Habrá que ver si en los primeros puestos de las listas se sitúan dirigentes catalanistas como el consejero de Economía y Finanzas, Antoni Castells, o el portavoz del Ejecutivo, Joaquim Nadal.
Apuesta arriesgada
El PSC, que desde el restablecimiento de la democracia y el autogobierno ha permanecido en la oposición durante 23 años, no quiere sufrir una derrota en las autonómicas y verse en la obligación de abandonar el Gobierno de la Generalitat. Los socialistas harán todo lo posible para seguir gobernando, pero saben que la apuesta es complicada porque tendrán que movilizar a amplios sectores de sus votantes trabajadores procedentes de la inmigración de hace 30 o 40 años. Si no lo consigue, casi con toda seguridad, el PSC volverá a la oposición.
Tampoco se sabe si Montilla, que fue uno de los artífices del pacto del tripartito por parte del PSC y uno de los pocos ministros que habla de tú a tú con Rodríguez Zapatero, conseguirá imponer una cierta dosis de catalanismo en su partido que cuente con el visto bueno del PSOE o renunciará a este objetivo.