La localidad burgalesa de Frías revivió ayer la tradición de la Fiesta del Capitán, que se remonta a 1450 y que representa el momento en que los vecinos del pueblo, dirigidos por un joven capitán, se liberaron del asedio al que les sometían las fuerzas del Conde de Haro. Según explicó a Efe el alcalde, José Luis Gómez, los vecinos de Frías lograron un acuerdo de capitulaciones por las que la localidad alcanzó el título de ciudad y el derecho a nombrar alcalde y jueces, sin someterse a las decisiones del Conde.