«Los muertos son los que no combaten». Esta reflexión, refrendada por las estadísticas, la suele repetir el director de Amnistía Internacional (AI) en España, Esteban Beltrán, para referirse a la cantidad de personas que pierden la vida en 'los bordes' de los conflictos bélicos. Y es que cada año se fabrican ocho millones de armas de pequeño o mediano calibre que se venden sin ningún control internacional. Se suman a los 640 millones de armas ligeras que se llevan cada año la vida de medio millón de personas (el equivalente a toda la población de la provincia de Valladolid), víctimas de la violencia social y más allá de cualquier acción bélica.