La Comisión Europea confirmó ayer su intención de introducir reformas mayores en el mercado del vino, al aprobar una Comunicación al Consejo en la que se reconoce el deficiente funcionamiento de la OCM (Organización Común de Mercado) del sector, y que contempla cuatro alternativas para corregir la situación, de entre las que el Ejecutivo comunitario dice preferir la más drástica: la que prevé el arranque de 400.000 hectáreas de viñedo, y la supresión de determinados mecanismos de ayuda, particularmente la destilación de crisis.