La cita de ayer en Huerta del Rey con el BM Valladolid fue para asistir a la presentación de Eduard Fernández, el nuevo pivote del equipo de Pastor, que sustituye al portugués Rui Silva.
Acompañado de su mujer Lola, una simpática andaluza, Eduard exhibió con su sola presencia algunas de las virtudes que aconsejaron su fichaje. Un físico impresionante y una soltura y desparpajo propios de aquellos que tienen que fajarse con 'lo peorcito' de cada equipo rival.
Y tantas ganas ha habido en el fichaje de este joven pivote, que el propio presidente Dionisio Miguel Recio no dudó en llamarle Eduardo porque «aquí estamos en Castilla y Eduard es Eduardo» o incluso el propio técnico ya se refirió al nuevo fichaje con gran familiaridad al referirse a él como «Edu».
Dionisio Miguel instó al nuevo fichaje a «entrar cuanto antes en esta familia que es el club».
Por su parte, Juan Carlos Pastor reconoció que desde hace varias temporadas ha seguido los pasos de «Edu», pero que el hecho de tener contrato en vigor impidió su fichaje. El técnico vallisoletano destacó de Eduard Fernández que «es un pivote muy fuerte, que sabe ganar la posición. Principalmente nos va a ser muy útil en ataque, porque al colocarse muy bien y ganar la posición nos permitirá desarrollar mejor nuestro juego. Es un hombre que está acostumbrado a jugar para el equipo. En cuanto a los aspectos defensivos de entrada le podemos colocar en el lateral en el 6-0 y aún debemos mirar donde ubicarle en defensas más abiertas».
Pastor resaltó que el nuevo pivote es un hombre «batallador y luchador, de los que gustan aquí y estoy seguro que se adaptará enseguida. Es un buen recambio para Rubén».
Con gesto serio y decidido, Eduard Fernández manifestó que llegaba a Valladolid dispuesto a trabajar al máximo y a intentar integrarse cuanto antes en el equipo. «Sé que el tipo de juego del BM Valladolid es distinto que el de otros equipos, pero con los grandes jugadores y compañeros que tengo seguro que me adaptaré enseguida», comentó.
Preguntado acerca de su competencia con un hombre tan carismático como Rubén Garabaya, el nuevo fichaje no se cortó y comentó que «Rubén es un amigo, pero cada uno debe trabajar al máximo para ganarse el puesto. A mi no me gusta perder ni a las canicas, y eso que no juego muy bien», manifestó Eduard, quien reiteró que confía en sus posibilidades «porque necesito ser optimista, tener buen ambiente para poder jugar y disfrutar».
¿Y su punto débil? Eduard se encogió de hombros y con semejantes hombros, no hubo necesidad de insistir.