El Partido Popular empieza a tener un grave problema con algunos de sus dirigentes. Al alcalde de Salamanca y su cuestionamiento de la fiesta del 23 de abril se unió ayer el alcalde de León, Mario Amilivia, con una nueva ocurrencia: que el Estatuto reconozca un papel singular a León en la comunidad, pero que ni se le ocurra conferir a Valladolid el carácter de capital regional. El regidor leonés no ha sabido recubrir esta propuesta sin otro argumento más allá del del dinero. Para él, si Valladolid es capital a lo mejor pide más recursos. Paupérrima explicación para una propuesta negativa.