nortecastilla.es
Sábado, 17 de junio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
EL TIEMPO
LO + BUSCADO
Vuelos baratos
Regalos
Ofertas de viajes
Antivirus
Alquiler de pisos
Recetas de cocina


AUDIENCIA
SEGOVIA
LA ELIPSE
Correveidiles
Correveidiles
Acto de la primera piedra del campus de la UVA. / A. DE TORRE
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

AUNQUE ya no se cortan cintas sino que se entierran piedras, periódicos y monedas, las inauguraciones se siguen pareciendo entre sí. Le ha tocado el turno a lo que será, Dios mediante, el campus universitario público de Segovia, y la parafernalia ha sido muy similar a otras, tanto da que se comience a horadar una montaña o que se rehabilite un antiguo matadero.

Incluso la ausencia, tan llamativa, de representantes de la Junta de Castilla y León no es cosa anormal en este tipo de actos. Ya sabemos que si se quiere inaugurar una autopista se busca ubicar la carpa en un municipio con alcalde afín, aunque éste no coincida con el tramo donde se inician los trabajos, y entonces los del otro color se ofenden y no acuden como acto de protesta.

Es verdad que el retrato que ha trascendido respecto a la colocación de la primera piedra del campus no es inusual aunque sí roza el límite de lo bochornoso, porque unos y otros aprovecharon las cámaras y los micrófonos para hacer públicas sus diferencias y jugar al cruce de acusaciones.

Desde fuera, parece que eso de la primera piedra fue solo una excusa para convocar una rueda de prensa campera, al aire libre, y para utilizar a los gráficos como pintores de corte y a los periodistas como correveidiles resignados.

Que dice María Jesús Ruiz que cómo tiene usted la cara de inaugurar nada para lo que le queda en el convento. Pues díganle a esta señora que lo hago solo para darle una alegría a Santiago Hidalgo. Que dice que es por el vicerrector saliente, y que por qué no ha venido Municio. Díganle que porque tengo una agenda muy apretada, que yo trabajo y no puedo estar inaugurando tanto como quisiera, y que se entere además de que es un lastre y nada más que un lastre.

En mitad de este intercambio de cuchillos, nadie pareció reparar en el hecho de que lo que les reunía allí era algo relacionado con la Universidad, término que antaño evocaba sabiduría, conocimiento, reflexión y ciencia. Les dio igual, porque cualquier ocasión es buena para montar el cirio público y más si se acercan unas elecciones (en realidad, y según manejan los tiempos los políticos, siempre acechan unas elecciones, o sea que siempre es primavera y siempre estamos en campaña). El montaje ha sido como organizar una pelea en el barro dentro de un museo: inadecuado. Estéticamente además es feo, muy feo, presenciar el enfrentamiento entre un Ejecutivo y el rector de una Universidad porque a los ciudadanos les confunden los ámbitos, igual que cuando la Iglesia se pone a cuestionar los asuntos del César.

Por si fuera poco, el asunto ya huele a rancio. Es verdad que Segovia reúne todas las condiciones para ser una ciudad universitaria, pero también lo es que el impulso llega muy tarde. Ahora hay un centro universitario en cada esquina y los beneficios económicos, culturales y sociales que antes llevaba aparejado el hecho de ser sede universitaria se han diluido, diversificado y aligerado. Nos vamos a incorporar a la prueba cuando los otros atletas llevan media carrera cubierta, como ocurrirá cuando el boato se repita con lo del Museo Provincial. Más que con aplausos hay que celebrarlo con suspiros de alivio.



Vocento