Desde hace siete años se dedica a hacer cerramientos de fincas, chalés, parcelas o pistas de tenis para la empresa Mallas Castilla y León donde trabaja como encargado de obra. Asegura que en Segovia es un oficio demandado sobre todo en zonas del alfoz donde se está produciendo un gran crecimiento urbanístico. Lo que no ha evolucionado mucho en este tiempo son los materiales que se utilizan para este trabajo, imprescindible para delimitar un espacio o una propiedad.
-¿Cómo ha evolucionado este trabajo en los últimos años?
-Ha subido bastante. Todo el tema de la construcción se ha incrementado y el cerramiento sube como la construcción.
-¿Y el tipo de material?
-Sigue siendo el mismo. Ha evolucionado algo, pero muy poco.
-¿Qué tipo de postes existen?
-Postes tanto cincados, galvanizados, como verde lacados y mallas simple torsión. Luego también bastidores o valla hércules, hay varios tipos.
-En Segovia, ¿existe mucho trabajo?
-Sí, bastante. Sobre todo en las zonas donde hay un mayor crecimiento de chalés. Por lo demás, todo igual.
-¿Lo que más se tarde es un cerramiento en un chalé?
-Depende de los metros. Los chalés que llevan bastidores, que es el cerramiento enrejado, es más complicado que la malla. Y cuanto más metros más se tarda. Aproximadamente se tarda un día para hacer agujeros, otro para colocar postes y luego en cuanto tire el hormigón pasan otros dos o tres días. Después colocar la malla se puede hacer en un día.
-¿En qué época del año es más difícil hacer este trabajo?
-En invierno. El clima en Segovia es bastante complicado, aunque sí que se puede hacer. Lo único que nos mojamos.
-¿En verano sube la demanda?
-Sí, bastante. En verano las personas se animan más, sobre todo para realizar cerramientos de chalés. La gente que tiene una finca les da igual en invierno que en verano.
-¿Qué es lo más complicado de su trabajo?
-Tratar con la gente, porque las personas a veces son complicadas. Todo lo demás es sencillo.