«Mi concepto de Universidad es un proyecto colectivo al que todos estamos llamados. No caben fisuras ni excepciones». Esta frase pronunciada durante su discurso de investidura marca la primera piedra sobre la que Evaristo Abril Domingo, catedrático de Teoría de la Señal y Comunicaciones, quiso cimentar ayer su futuro mandato como nuevo rector de la Universidad de Valladolid durante los cuatro próximos años. «Proyecto colectivo», «esfuerzo solidario» y «trabajo de todos» para afrontar «momentos de cambio y reforma», especialmente ante los retos del nuevo espacio Europeo de Educación Superior (EEES) y de la calidad y la excelencia universitaria.
En un solemne acto académico celebrado en el Paraninfo, el rector saliente, Jesús María Sanz Serna, le hizo entrega de los atributos de su nueva dignidad -muceta, birrete, medalla de la UVA y bastón- en presencia del presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera.
Comenzaba así para el nuevo rector una «nueva etapa que requiere el concurso, la imaginación y, sobre todo, el trabajo de todos y de cada uno de los miembros de la comunidad universitaria» para lograr el objetivo más importante: alcanzar «el liderazgo universitario, porque tenemos condiciones y un equipo científico de alta cualificación». Un esfuerzo docente e investigador entendido además como servicio público «para contribuir al progreso económico y cultural y a la mejora del nivel de vida de nuestra sociedad», que es además «quien nos proporciona los recursos económicos necesarios».
Gestión eficaz
«No tengo ni hipoteca ni servidumbre alguna», afirmó, y desde esa independencia con la que asume el cargo hizo un llamamiento a las administraciones públicas, empresarios y sindicatos, «y muy especialmente a la Junta de Castilla y León, desde la lealtad y el diálogo constructivo, para que juntos abordemos los retos que nos esperan, siempre con la exigencia de calidad y alto rendimiento educativo». «Seremos exigentes -añadió-, pero también demostraremos nuestra responsabilidad en el quehacer diario gestionando con eficiencia y rigurosidad».
Abril estuvo acompañado en el Paraninfo por su equipo de vicerrectores al completo -María Del Carmen Domínguez, Daniel Miguel San José, Alfonso Redondo Castán, Carlos Alberola López, Eleuterio Vallelado, Isabel Vicente Maroto, Pedro Luis Gallego, Luis Miguel Cárcel Cárcel, Jesús Ciria Ciria y Jesús Nieto Díez-, y Antonio Calonge, nuevo secretario general de la UVA.
Colaboración y diálogo
Juan Vicente Herrera, que cerró el acto, destacó «el firme compromiso de la Junta con las universidades públicas» de Castilla y León e hizo un ofrecimiento de «completa colaboración de la Junta, siempre dispuesta al diálogo y a la cooperación».
El discurso de Sanz Serna fue más breve y más emotivo. Sus primeras palabras fueron para desear al nuevo rector «de todo corazón, el mayor de los éxitos en la difícil empresa que hoy ha comenzado». «Es momento de mirar al futuro y no al pasado -subrayó-, y renuncio a hacer balance de mis dos mandatos».
Pero no así al capítulo de agradecimientos. A la providencia, por haberle dado la salud y la energía suficientes, «y toda o casi toda la paciencia» que requería el cargo. A su familia, que tendrá que perdonarle por sus ausencias. A la comunidad universitaria, por haber depositado en él su confianza dos veces en las urnas, y por su apoyo en sus decisiones. Y de manera especial, a sus equipos de Gobierno.
Y se despidió con palabras de Sancho Panza al abandonar el cargo de gobernador de la Ínsula de Barataria: «Dejadme volver a mi antigua libertad. Vuestras mercedes queden con Dios, y digan al duque mi señor que desnudo nací, desnudo me hallo. Ni pierdo, ni gano. Quiero decir, que sin blanca entré en este gobierno y sin ella salgo, bien al revés de como suelen salir los gobernadores de otras ínsulas».
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