Es una buena noticia que el parque natural extremeño de Monfragüe se vaya a convertir en el siguiente parque nacional de nuestro país. No podemos negar las repercusiones económicas positivas que va a conllevar para las poblaciones de su entorno. Tampoco podemos olvidar que supondrá restricciones en ciertas facetas, aún más fuertes y más controladas que las que actualmente ya existen. Pero yo me quiero limitar a otra cuestión, la de su valor natural, tan vulnerable. Y cuando leo noticias según las cuales se calcula que los visitantes van a pasar de 300.000 a un millón de personas al año, no tengo más remedio que pensar en los trastornos y demás cuestiones negativas para Monfragüe. Esta es solo mi opinión y siempre basada en dicha información estadística, que no tiene por qué ser acertada.