Cumplió las tres condiciones que se le atribuyen en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. Resultó un chubasco repentino -comenzó poco antes de la medianoche y sorprendió a los palentinos que lucían calzado de verano, apropiado para las altas temperaturas que reinaban a esas horas-, intenso -en poco tiempo se formaron grandes charcos- y violento, de forma que obligó a las bomberos a emplearse a fondo. La tromba de agua que 'empapó' la capital palentina hasta los huesos la noche del miércoles hizo que los camiones de bomberos recorriesen de lado a lado la ciudad para atender alertas de inmuebles anegados, pasos subterráneos con sumideros cegados y canalones desprendidos.